Hotel Restaurante Amenal

Hotel Restaurante Amenal

Si buscas un lugar donde descansar tras un día de rutas por la naturaleza gallega, el Hotel Restaurante Amenal en Amenal, O Pino es tu destino ideal. A solo 18 km de la Catedral de Santiago de Compostela, este hotel de 2 estrellas combina comodidad y encanto en un edificio de piedra rodeado de hermosos paisajes. Con un jardín, aparcamiento privado gratis, y un salón acogedor, es perfecto tanto para escapadas de fin de semana como para estancias más largas.

No te vayas sin probar su delicioso restaurante, donde destacan los platos tradicionales gallegos como el pulpo á feira, todo servido en un comedor de piedra con ventanales que ofrecen vistas impresionantes. Además, el ambiente es ideal para reuniones familiares o con amigos, con una terraza que invita a relajarse y disfrutar del momento. ¡Y no olvides explorar su selección de vinos de Ribeiro y Rías Baixas, perfectos para acompañar cualquier comida!

Hotel Restaurante Amenal

·Hotel de 2 estrellas
⭐3,8
781Reseñas
Fotos
Amenal, 12, 15821 O Pino, A Coruña
981 51 04 31

Mapa Ubicación Hotel Restaurante Amenal

Dónde se encuentra el Hotel Restaurante Amenal

¡Hola, amigos! Si alguna vez están buscando un lugar para parar en su camino hacia Santiago, aquí les cuento un poco sobre el Hotel Restaurante Amenal. Ubicado en Amenal, 12, 15821 O Pino, A Coruña, este es un hotel de 2 estrellas que tiene su propia personalidad. No esperen el lujo de un cinco estrellas, pero sí encontrarán una experiencia bastante única a un precio razonable. Verán que muchos peregrinos hacen escala aquí, ¡y no es por casualidad!

La comida en el restaurante es, sin exagerar, espectacular. Escuché que vale la pena solo por eso. Así que si se pasan por aquí, prepárense para disfrutar con el estómago. Muchos han comentado que el trato del personal es cercano y amigable, lo que realmente hace que te sientas a gusto. Literalmente me han dicho que la duela y la camarera son tan geniales que te recuerdan a esa cercanía de Andalucía, lo que se traduce en un "¡10 de 10!" para el trato recibido. Así que si lo que buscas es un sitio tranquilo y cómodo, este lugar podría ser mejor de lo que esperas.

Aunque, no todo es perfecto, claro. Algunos opinan que hay un par de puntos en los que podrían mejorar. Las habitaciones, por ejemplo, son un poquito más anticuadas de lo que uno esperaría y podrían tener más amenities. He oído comentarios sobre que el precio se siente un poco alto para lo que ofrece, especialmente con habitaciones a 110€ la noche para una triple. Pero ¡ojo!, esto puede deberse al flujo de peregrinos que pasan por la zona buscando un buen descanso antes de seguir su ruta.

En resumen, si te preguntas, ¿dónde se encuentra el Hotel Restaurante Amenal? Está justo en Amenal, O Pino, A Coruña. Así que, si decides parar por aquí, ya sabes: buen ambiente, buena comida, pero quizás algo de paciencia con el servicio. ¡Disfruten su viaje y que el camino les traiga buenos momentos!

A cuántos kilómetros está el hotel de la Catedral de Santiago de Compostela

Y bueno, en fin, ¿qué más te puedo contar del Hotel Restaurante Amenal? Si decides quedarte aquí, prepárate para un servicio que va de regular a muy malo. Imagina esto: llegas con ganas de disfrutar de una buena comida y el camarero, que parece ser el rey de la casa, te trata como si estuvieras molestando. Cruza los dedos para que no te toque ese personaje que parece que nunca sonrió en su vida. Y si piensas que la carta del restaurante es una joya, piénsalo dos veces. Al parecer hay un montón de asteriscos que pueden hacer que tu factura se dispare. Así que, estemos claros, cuidado con la letra pequeña, porque esos detalles no te los dicen hasta que te llega la cuenta. Adiós a la paz del peregrino.

En contraste, hay quienes han tenido buenas experiencias. Algunas personas comentaron sobre la cena y la comida, y si te toca la suerte de que Laura sea tu anfitriona, es casi como ganar la lotería. Ella parece ser la chispa del establecimiento, y su trato hace que la cena sea un momento especial, así que si te animas a probar el chuletón y lo haces en la parrilla de la mesa, podrías encontrar algo realmente delicioso en medio de todo este lío. ¿Ves? No todo es malo, hay matices.

Y hablando de matices, una experiencia en grupo puede dar sorpresas. Si vas a parar un rato con tus amigos, podría haber un camarero amable que te ofrezca un par de chupitos, que aunque digas que son un poco caros, el buen rollo compensa. Hasta para un café rápido podrías tener un Dani que sepa hacer el mejor café con leche de la zona. El sitio es tranquilo, y en ese sentido, podría ser un buen respiro entre tanta caminata.

A todo esto, si decides ir a la Catedral de Santiago de Compostela, el hotel está a unos 12 kilómetros. Una jornada de peregrinación está a la vuelta de la esquina, así que si decides quedarte aquí, prepárate para un paseo que igual te vale la pena, aunque quizás quieras llevar tu propia merienda en vez de arriesgarte con la comida del hotel. Al final, siempre hay algo que rescatar, ¿verdad?

Qué categoría tiene el Hotel Restaurante Amenal

Y después de esa marcha de 20 km empapados por la lluvia, llegamos al Hotel Restaurante Amenal, con la esperanza de remojarnos un poco en la calidez de la habitación y quitarse el frío del cuerpo. Pero, ¡sorpresa! La señora del check-in nos dice que le había dado a otra pareja nuestra habitación. Imagínate nuestra indignación. Pedimos que nos buscaran una solución porque después de tanta caminata, ¡lo que menos queríamos era quedarnos en la intemperie! Afortunadamente, encontramos una alternativa y, aunque el comienzo fue un poco complicado, el lugar tenía su encanto.

El hotel se sitúa justo en el camino de Santiago, lo que lo convierte en una parada perfecta si estás haciendo la ruta. Después de todo lo que habíamos vivido, necesitábamos un buen descanso y aquí lo encontramos. Las habitaciones son amplias y silenciosas, lo que es un alivio cuando estás tan cansado. Y el baño, ¡vaya gran detalle! Espacioso y privado. En la noche, la tranquilidad del lugar es impresionante, ideal para dormir como un tronco. La ubicación es perfecta, a tan solo 15-16 km de la catedral, lo que hace que la última etapa sea prácticamente un paseo.

Hablando del restaurante, la experiencia puede ser un poco variable. Mientras que algunos comentan sobre lo decepcionante que es, nosotros tuvimos una buena experiencia con la comida. Todo lo que probamos estaba bastante rico, sobre todo la picaña a la parrilla. El personal fue super amable, siempre sonriendo y dispuestos a ayudar, lo que hizo que nuestra cena fuera muy agradable. Quizás no sea el mejor restaurante del mundo, pero para reponer fuerzas tras una larga jornada, cumple su función.

Si estás pensando en reservar, ten en cuenta que el Hotel Restaurante Amenal tiene una categoría de 2 estrellas, lo que lo hace un sitio modesto, pero con todo lo necesario para pasar una noche relajante mientras sigues con tu camino. A veces, lo importante no es la categoría, sino el trato amable y lo bien que te sientes al final del día, ¿verdad?

Qué tipo de edificio alberga el hotel

Hablando del Hotel Restaurante Amenal, lo primero que se me viene a la cabeza son las vistas tranquilas y esa vibes relajada que se respira ahí. Perfecto después de un día de caminar con la familia y amigos, como hicimos mi mujer, mi hija y yo. Al final, terminamos en una habitación doble con una supletoria, y, sinceramente, no cabíamos. Era un pequeño lío; o las maletas o nosotros, como si tuviéramos que hacer contorsionismo. ¡Pero vayan a saber! Al menos fue gracioso recordarlo después y nos reímos un buen rato.

La comida es un capítulo aparte, y la verdad es que el trato fue lo mejor. Alejandro, uno de los camareros, tiene esa forma de atender que hace que te sientas en casa, y se nota que es buena persona, lo cual se agradece un montón. Ahora, cada vez que pienso en volver, se me hace la boca agua solo de recordar la comida maracucha que sirven. Por supuesto, no me quejé del arroz con chipirones, que estaba de rechupete. Aún así, el bacalao no fue lo que esperaba; un pelín seco y tal vez recalentado, pero bueno, el servicio fue amable y eso alivia cualquier malentendido.

Si te decides a parar aquí, asegúrate de dejar espacio para el postre; la leche fría que ofrecen es para morirse. Y aunque el servicio fue un poco lento en algún momento, tampoco hay que olvidar que solo éramos dos mesas en todo el restaurante. Oye, que eso también cuenta, ¿no? Pero al final, mi experiencia fue positiva, especialmente para un viajero que busca reponer fuerzas antes de seguir en su camino a Santiago.

Y ya que estamos, el hotel está alojado en un edificio que refleja ese encanto local que te hace sentir acogido. Aunque no me hospedé directamente, al parecer ofrece habitaciones cómodas para descansar después de una larga jornada, lo que es un gran plus. Con ese equipo joven y dinámico que tienen, seguro que te hacen sentir como en familia. En resumen, ¡un sitio para tener en cuenta si andas por ahí!

Qué comodidades ofrece el Hotel Restaurante Amenal

Continuando con el tema del Hotel Restaurante Amenal, la verdad es que las habitaciones dejan bastante que desear. No solo por los detalles como la televisión minúscula, que parece de otra época, sino también porque el baño tiene un aire vintage que no es precisamente el mejor. Y ni hablar de las camas, que son más duras que un rockero a primera hora de la mañana. Pero bueno, al menos tienes un sitio donde pasar la noche después de recorrer el Camino de Santiago, ¿no?

Ahora, el restaurante es otra historia. La comida, aunque prometía más, resultó ser algo mediocre. Pero, ¡aquí viene el giro positivo! El servicio es excelente, y sobre todo gracias a Alejandro, el camarero. Este chico se encarga de que te sientas bien desde el primer momento. ¡Me hizo olvidar los problemas de la habitación! Desde que llegamos, estuvo atento a todo lo que necesitábamos, y con su buena onda, la experiencia se volvió mucho más agradable. Sin duda, ¡él se lleva las 5 estrellas del servicio!

En cuanto al desayuno, la experiencia no fue tan buena. Ya ves, a veces el hotel está un poco desbordado y parece que no están preparados. A pesar de tener el desayuno contratado, resultó un poco caótico. Mi hija celíaca tuvo un mal rato porque el pan sin gluten llegó con moho y, después de un rato esperando, le sacaron un pan que se quemó. Una pena total, así que acabamos solo con un café y un zumo. Así que, aunque la cena fue buena, el desayuno fue penoso, y eso da un giro inesperado a la experiencia.

Y ya para cerrar, ¿qué comodidades ofrece el Hotel Restaurante Amenal? Aparte de la ubicación genial al lado del Camino de Santiago, que es perfecta si estás en ruta, las habitaciones están limpias, aunque un poco anticuadas. Para comer, hay opciones en el restaurante, aunque tal vez no esperes una experiencia gourmet. Lo que realmente destaca aquí es el servicio, que hace que, aunque haya fallos, la estancia sea llevadera. Así que, si te lo estás pensando, prepárate para un hotel con encanto, aunque con sus peculiaridades.

Hay aparcamiento disponible en el hotel

Si andas de paso por A Coruña y decides parar en el Hotel Restaurante Amenal, ¡no te vas a arrepentir! La comida es de lo mejorcito, y la verdad es que le doy un 10 a Javier, el cocinero, por su increíble cabecero de lomo a la brasa. Además, el trato del personal fue muy amable, especialmente de Alejandro, nuestro camarero, que estaba pendiente de todo. La joven que nos sirvió el desayuno se lució también, nos atendió incluso antes de la hora indicada, ¡un detallazo!

Habiendo dicho eso, hay un par de cositas que podrían mejorar. No nos quedamos a dormir, así que no puedo hablar de las habitaciones con certeza. Pero, según lo que escuché, tienen un aspecto algo anticuado, y algunas personas mencionaron que pasaron calor dentro de sus habitaciones. ¡Vaya lío! Aunque por lo que me cuentan, la cama es muy cómoda, así que al menos ese punto lo tienen cubierto.

Sin embargo, no todo es perfecto. Una amiga pidió una ensalada de gulas y ventresca y se llevó una decepción; parecía más una hoja de lechuga que otra cosa por 14€ pareciendo un precio algo elevado para lo que era. Por otro lado, ¡cuidado con el desayuno! Solo un croissant y un par de tostadas por casi 20€ parece excesivo, así que piénsalo bien si decides tomarlo allí. Para una noche está bien, pero mejor que no te engañen con el desayuno.

Sobre el aparcamientos, aunque no hay mención directa de ello, parece que tampoco está del todo bien señalizado para entrar con el coche, así que es un tema a tener en cuenta si decides ir en coche y quieres evitarte líos. ¡En resumen, si buscas buena comida y un descanso durante tu aventura gallega, el Amenal puede ser una buena opción!

El aparcamiento es gratuito

Y si hablamos de la atención, Alejandro y Carmen realmente son lo mejor. Hicieron que mi estancia fuera maravillosa, siempre con una sonrisa y dispuestos a ayudar en lo que fuera necesario. El desayuno y la cena estaban espectaculares, me sentí como si estuviera en casa, algo que se agradece muchísimo después de tantas horas en la carretera. Y para colmo, el hotel está justo en la senda del Camino de Santiago, un lugar mágico que te invita a seguir adelante. ¡Muchas gracias, chicos! ☺️

Ahora, no todo fue perfecto. Aunque la comida estaba deliciosa, sobre todo la carne a la brasa, había una camarera joven que no se ganó muchos puntos. Era un poco desagradable y no se molestaba en salir a atender, lo que hacía que la experiencia fuera un poco incómoda. Pero, por suerte, el otro camarero era todo lo contrario: súper simpático y atento, lo que compensó en parte la situación. Así que, a pesar de este pequeño tropiezo, recomendaría este lugar, aunque es bueno tener cuidado con el servicio en ciertas horas.

Eso sí, hay que tener en cuenta alguna experiencia menos favorable. Recuerdos de zamburriñas y pulpo que no terminaron bien para algunos, con síntomas de intoxicación alimentaria que destrozaron la última etapa del camino. Una pena, porque la amabilidad del servicio era evidente, pero hay que estar atento a la frescura de la comida. A veces, estos detalles pueden hacer que la experiencia se torne en algo menos alegre.

Y si estás pensando en alojarte, lo que encontré fue un gran descubrimiento. La habitación que conseguí a última hora era acogedora y el precio estaba súper bien. ¡Ah, y la cama! Descansé como un niño. La cena que me prepararon también fue una locura, el solomillo estaba para chuparse los dedos. El personal se portó genial, haciéndome sentir como en casa, así que sin duda tengo que repetir cuando viaje a Santiago.

Por cierto, ¡gran noticia! El aparcamiento es gratuito, así que no tienes que preocuparte por ese tema. Perfecto para poder viajar sin complicaciones y disfrutar al máximo de tu estancia.

El hotel es adecuado para estancias largas y escapadas de fin de semana

Y bueno, hablando del Hotel Restaurante Amenal, creo que se nos quedó un poco corto en varias cosas. La recepción está en otro edificio y, si llegas y no hay nadie, puedes quedarte bastante a expensas de que alguien se asome para ayudarte. Imagina tener que dejar tus maletas allí sin que nadie esté vigilando. Es curioso, porque la Sra. del bar es súper amable, siempre dispuesta a ayudar, pero el resto de la experiencia la verdad es que no acompaña tanto.

Las habitaciones, aunque son amplias y luminosas, tienen su historia. El baño está reformado, pero sin aire acondicionado, te aseguro que esa sensación de calor puede ser bastante agobiante. Y si hablamos de la televisión, pues... ¡mejor ni mencionarlo! Es una pantalla que no tiene nada de canales y la cama parece de otra época; el colchón se hunde y, sinceramente, dormir ahí no es la mejor experiencia. 120€ sin desayuno, amigos, y cuando lo piensas, sientes que es un auténtico robo, sobre todo para un sitio que solo destaca por su ubicación al lado del Camino.

Ahora, no todo es malo. La ubicación es muy buena para quienes están haciendo el Camino de Santiago, y el restaurante se salva un poco, con raciones grandes que seguro te dejarán satisfecho… aunque te puede tocar pedir varias veces para que te atiendan, como le pasó a una amiga que estaba conmigo. La atención del personal, en general, es uno de los pocos puntos que se salvan, especialmente del camarero-recepcionista, que se lo toma en serio y siempre intenta hacerte sentir cómodo.

Así que la pregunta del millón: ¿es adecuado para estancias largas y escapadas de fin de semana? Bueno, si solo buscas un sitio para descansar tras un día de caminata y no te importa sacrificar un poco de comodidad, puede que pase. Pero si esperas un lugar acogedor y confortable, quizás no sea la mejor opción. En resumen, es mejor que pases ¡y busques otro sitio donde dormir bien!

Fotografías Hotel Restaurante Amenal

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